
La Cornice di Lagetto ---
Pertenecería a una escena de la vida cotidiana, la visión de una figura que a pasos largos atraviesa en diagonal la parte alta de la calle. Pertenecería, decíamos, a un gesto de normal ordinarariedad si no fuera porque la figura brandisce, para acompañar sus zancadas, un gran sillón de mimbre, equipado con un bonito cojín de flores – y lo hace con la misma indiferencia de quien lleva consigo un monedero o un manojo de llaves o cualquier cosa que vaya a cargar los bolsillos de los pantalones de un hombre. El último paso lo lleva a la plaza de un aparcamiento; coloca el sillón bien en el centro, se sienta cómodo, cruza las piernas y sonríe. La espera será breve, pero estas son las pequeñas cortesías que suceden en el consorcio humano del Borgo del centro ciudadano. El hombre del sillón es Giulio Laget


